En aras de poder valorar in situ la implementación del Acuerdo de Paz, la Fundación Mundubat junto a Brigadas Internacionales de Paz, ambas organizaciones miembros de la Oficina Internacional de Derechos Humanos – Acción Colombia (OIDHACO), organizaron una misión internacional de verificación a Colombia (de aquí en adelante, la Misión). En esta misión participaron 10 personas expertas internacionales en Derechos Humanos, Personas Defensoras, Construcción de Paz y Enfoque de Género, entre otras. Además de estar en Bogotá, la Misión se desplazó tanto a territorios urbanos como rurales en Nariño (Tumaco), Valle del Cauca (Buenaventura), Cauca (La Elvira), Chocó (Quibdó) y Urabá (cuencas del Jiguamiandó, Curvaradó y Cacarica). Durante una semana, las y los integrantes de la Misión se reunieron con comunidades, organizaciones de mujeres y feministas, organizaciones afrodescendientes, campesinas e indígenas, organizaciones de víctimas, organizaciones de derechos humanos, autoridades locales y nacionales, cuerpo diplomático, organismos internacionales, instituciones creadas por el Acuerdo de Paz y personas ex combatientes de las FARC-EP actuales miembros del partido FARC.

Todas las personas consultadas por la Misión expresaron su compromiso con la construcción de la paz en Colombia y el apoyo al proceso de paz. Cada una de ellas subraya que lograr un acuerdo negociado para dar fin a más de 50 años de conflicto armado ha sido un gran éxito y que ha sido fruto del trabajo de años del movimiento social exigiendo la salida negociada desde los inicios de este conflicto armado, así como de la apertura que mostraron tanto el gobierno del presidente de Juan Manuel Santos como de las FARC-EP. Poner fin a este conflicto armado tuvo como resultado más evidente la disminución de muertes por razones del conflicto, según cifras del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos “en comparación con el acumulado histórico del conflicto, el proceso de paz con las FARC previno la muerte de por lo menos 2.796 personas a causa del conflicto: la mayoría de ellas guerrilleros de las FARC y miembros de la fuerza pública (1.553 de las FARC y 556 de la fuerza pública)”2 . Sin embargo, las expectativas que despertó el Acuerdo de Paz están lejos de verse cumplidas y la Misión pudo constatar mucha desilusión en los territorios visitados, tanto urbanos como rurales. No obstante, la esperanza se mantiene. La Misión se centró en 3 temáticas incorporadas en el Acuerdo de Paz: las garantías de seguridad, las garantías de participación política y reincorporación de excombatientes así como el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y Garantías de No Repetición. En cada una de estos puntos, la Misión buscó específicamente información sobre el cumplimiento de las medidas con enfoque de género y/o el impacto sobre las mujeres. Debido a la escasa pedagogía de paz detectada tanto en los territorios como en las instituciones, no siempre fue fácil hacer el análisis del impacto diferenciado del conflicto en las mujeres y de su participación en la construcción de paz. Esta sigue siendo poco identificada y reconocida.

“La esperanza no se puede perder, como comunidades seguiremos apostando para la paz, no hay otro camino posible.” Lideresa afrocolombiana de la cuenca del Cacarica – Urabá chocoano.

Fundación Mundubat

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