Corregimiento de Puerto López, El Bagre, Antioquia.

DECLARACIÓN POLÍTICA Y CARTA ABIERTA A LA COMUNIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL
CAMPAMENTO DE REFUGIO HUMANITARIO DEL CORREGIMIENTO DE PUERTO LOPEZ MUNICIPIO DEL BAGRE ANTIOQUIA.
COMUNIDADES URBANAS, CAMPESINAS, INDÍGENAS Y DE MINEROS TRADICIONALES DEL BAGRE
ASOCIACIÓN DE HERMANDADES AGROECOLÓGICAS Y MINERAS DE GUAMOCÓ – AHERAMIGUA

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Como comité permanente por la defensa de los derechos humanos, nos suscribimos a la campaña promovida por la Asociación de Hermandades Agroecológicas y Mineras de Guamocó, esto con el fin de apoya a las comunidades que se encuentran en los campamentos humanitarios para protegerse de los contiguos hostigamientos por parte de grupos paramilitares. Todos juntos podemos ayudar. ¡Difunde y sé solidario!

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¡Nunca más jóvenes para la guerra!
¡Nunca más guerra para la juventud!

Colombia, junio de 2016
Señores:
Humberto de la Calle
Jefe de la Delegación de Paz del Gobierno Nacional de la República de Colombia
Iván Márquez
Jefe de la Delegación de Paz de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo – FARC EP


Durante casi 70 años Colombia ha vivido con la violencia política, como telón de fondo de su historia. Varias generaciones hemos crecido en medio del ejercicio de la violencia por parte del Estado y la Sociedad, como herramienta de acción política. Una constante así, ha permeado todas las esferas de la vida social y cultural del país, al punto que el tratamiento por la fuerza, militarista, patriarcal, racista y autoritario ha hecho parte de nuestra cotidianidad y sentido común. Lastimosamente, la sociedad colombiana se caracteriza aun hoy ad portas de la paz, por la militarización de la vida social: un conjunto de ideas, acciones y prácticas que justifican y normalizan el tratamiento por la fuerza a la diferencia; que reclaman la eliminación de la disidencia y crean la idea de normalidad de la violencia, promoviendo la criminalización a la protesta social y la disidencia política, militarizando los campus universitarios y legitimando prácticas de subordinación por la fuerza y violencia sexual y racial como acciones de poder sobre los cuerpos de las mujeres en el marco del conflicto y la vulneración de las practicas ancestrales de comunidades étnicas por medio de la militarización de los territorios ancestrales.


Somos jóvenes convencidos del papel que nos corresponde en la construcción de la paz. Consideramos que la reconciliación nacional debe quebrar la lógica guerrerista en la cotidianidad juvenil: Militarizar la juventud es sembrar la guerra hacia el futuro ¡sin desmilitarización de la vida social y juvenil será imposible lograr una paz estable y duradera! Bajo esta elemental, pero vital premisa, respaldamos decididamente los esfuerzos entre el Gobierno Nacional y el movimiento insurgente colombiano en la búsqueda de un acuerdo que de fin a la guerra en Colombia.


Jóvenes de todo el territorio nacional, conscientes de nuestra responsabilidad con el futuro del país en la búsqueda de caminos de reconciliación, hemos concertado los siguientes puntos que son extensivos y vinculantes a cualquier proceso de diálogo entre Gobierno y Organizaciones Insurgentes. Estas propuestas expresan un pacto con nuestra paz y el buen vivir:


1) Desde niños hemos sabido, y no lo olvidamos, que “Mambrú se fue a la guerra, y nunca más volvió.” Nos declaramos en desacato ante el servicio militar obligatorio y cualquier forma de reclutamiento forzoso. Ante el inminente fin del conflicto labrado en La Habana, en medio del clamor nacional e internacional carece de cualquier sentido la perpetuación de la obligatoriedad del servicio militar, y la ampliación del reclutamiento de jóvenes; se debe a la juventud un compromiso estatal de frenar el reclutamiento legal e ilegal como las “batidas”. Por el contrario, ¡nos declaramos en Servicio Social para la Paz!; ofreciendo todo nuestro entusiasmo para el desarrollo y respaldo a la necesaria pedagogía de reconciliación y paz en el país, la acogida y construcción de alternativas laborales y de vida a la juventud de ambas partes en contienda, y la necesaria veeduría contra cualquier tipo de reclutamiento forzoso.

2) Exigimos al Gobierno Nacional y el Movimiento Insurgente, en proceso de diálogos, un gesto de reconciliación hacia el país: Clamamos el inmediato cese al fuego y de hostilidades que permita, definitivamente, iniciar la transición y normalización de la vida en el País. El cese bilateral al fuego y hostilidades implica que la sociedad colombiana pueda iniciar el proceso de construcción de consensos hacia el fin de la guerra, la refrendación e implementación de los acuerdos construidos, y las transformaciones necesarias para la paz. Denunciamos las amenazas y persecución que las expresiones organizativas de la juventud vivimos a nivel nacional por cuenta del paramilitarismo; consideramos su tratamiento debe ser objeto de atención en lo que refiere a garantías de no repetición del conflicto armado.

3) Que el fin de la guerra y la construcción de escenarios de reconciliación, sea el preámbulo para desligar a la juventud de la forzosa militarización a la que se ha visto abocada. Proponemos que el proceso de regularización de los jóvenes integrantes del movimiento insurgente –en lo concerniente con su situación militar– se amplié a los más de 764.161 mil jóvenes remisos que existen en el país. Los acuerdos de La Habana deben implicar un Acuerdo de Punto Cero para: multas, cuotas de compensación militar y expedición de libretas militares para todos los hombres entre los dieciocho (18) y los treinta (30) años de edad, a la fecha de la firma del acuerdo final. De igual manera, el Punto Cero debe aplicarse a miembros de las fuerzas militares o ciudadanos juzgados por evasión del servicio o el delito deserción. Ofrecemos todos nuestros esfuerzos organizativos, sociales e investigativos, en la materialización de esta iniciativa.
Consideramos esto un gesto contundente que afirma nuestro compromiso como Jóvenes, Insurgencias y Estado de que la guerra ha acabado, y que inicia la transición, la desmilitarización y reconciliación nacional. Por ello solicitamos a las partes que estas medidas sean incluidas en el acuerdo del punto 3 Fin del Conflicto de la Agenda de La Habana y en el Acuerdo Final.


4) Exigimos al Gobierno Nacional, el Ministerio de Defensa, las Fuerzas Militares y el Congreso de la República, retirar el proyecto de ley de reclutamiento e instalar una cumbre de concertación con la juventud colombiana. La ley 48 de 1993 debe ser revisada a fondo y modificada estructuralmente: la lógica coercitiva hacia la juventud; la limitación en acceso a derechos derivados por la no posesión de libreta militar, en especial el derecho a un trabajo digno; los obstáculos para objetar conciencia; y la legalización de prácticas como menores de edad reclutados a filas de las fuerzas militares, y programas cívico militares de los planes de consolidación son contrarios al establecimiento de una paz estable y duradera, y profundizan la lógica militarista en la sociedad colombiana y la juventud.

La Cumbre debe construir colectiva y democráticamente, una ruta concertada para la eliminación de la obligatoriedad del Servicio Militar en Colombia mediante la incorporación del Servicio Social para la Paz, como alternativa en el cumplimiento del deber y derecho a la paz, que constitucionalmente está consagrado y que no cuestionamos como jóvenes. Lo anterior implica el Estado colombiano suscriba la Convención Iberoamericana de Derechos de las y los Jóvenes. Reportes del Ministerio de Defensa evidencian que existe un rechazo generalizado de los jóvenes a la obligación de prestar el servicio militar: del total de los jóvenes que prestaron el servicio militar desde el año 1993 a 2015, tan solo el 12% decidió continuar con la carrera militar; 35.237 jóvenes han abandonado el servicio militar, de estos el 80% corresponde a soldados regulares, seguidos de los soldados campesinos con el 14%.

Consideramos que este espacio participativo de la juventud colombiana puede aportar al dialogo Gobierno- Sociedad -insurgencias. En este caso, en la Mesa de Diálogos de La Habana, esta propuesta de Servicio Social es un aporte del movimiento juvenil al desarrollo del punto 6 de Implementación, Verificación y Refrendación de los acuerdos; como será un aporte en el proceso de construcción de otro momento de país.

5) Proponemos que se incorpore como eje temático y de investigación, un apartado especial en Comisión de Esclarecimiento de la Verdad del SIVJRNR, referente a Juventud, Conflicto y Victimización, contando para ello con la participación del movimiento juvenil. La juventud como sujeto social y político reclama la verdad de los hechos asociados al conflicto armado en Colombia como forma de reparación. Por ello, iniciamos la preparación de la documentación de los casos de persecución hacia la juventud por parte de actores estatales y no estatales en medio del conflicto; dichos expedientes serán presentados al Tribunal para la Paz para su consideración y concepto conforme a la JEP.

Proponemos que la FMJD y OCLAE como organismos juveniles e internacionales ejerzan el acompañamiento en la verificación de la implementación de las medidas acá propuestas. Solicitamos a la misión de monitoreo y verificación del cese al fuego bilateral y la dejación de armas de la ONU, incluya indicadores sobre reclutamiento forzoso por parte del Estado colombiano, la insurgencia y el paramilitarismo. Lo anterior como mecanismos de implementación y verificación del Nunca Más la Guerra; del Nunca Más Jóvenes para la Guerra.


Nuestro compromiso y respaldo al dialogo como ruta para la terminación del conflicto armado se basa en la esperanza de un futuro. Un futuro que implique que las y los jóvenes colombianos no tengamos que empuñar un arma por obligación legal, negación de derechos o ausencia de garantías para el desarrollo de nuestros proyectos de vida. Hoy levantamos la bandera de la paz, que no es otra que la exigencia del derecho a ser joven.


Reciban nuestro más fraterno y cariñoso saludo, celebrando el empeño puesto en la construcción de un acuerdo que permita que el país abra una nueva etapa en su historia. Los vientos de la reconciliación corren, y es irremediable la hora de las transformaciones para la paz. Nuestra esperanza no es otra que poder reencontrarnos en las ciudades, veredas y calles del país con ustedes, alimentando el empeño de una Colombia Feliz, llena de esperanza y que camina hacia el buen vivir de las gentes del común. Acá nos pillamos para vivir la fiesta de la paz.


Atentamente,


Juventud Rebelde Colombia
Jóvenes Progresistas
Juventud Comunista Colombiana
Tejido Juvenil Transformando Sociedad - TEJUNTAS
Secretaría de Juventud FENSUAGRO
Soy Joven de Paz
Red de Mujeres Jóvenes
Unidad Popular – Sector Juvenil
Asociación Colombiana de Estudiantes ACEU
Federación de Estudiantes Universitarios FEU Colombia
Asociación Nacional de Estudiantes de Secundaria ANDES
Ruta Pacífica de las Mujeres
Unión de Jóvenes Patriotas
Minga Juvenil Nacional
Acción Colectiva de Objetoras y Objetores de Conciencia - ACOOC
Juventudes M-19
Red de Medios Alternativos – Agencia Colombiana de Prensa Popular REMA ACPP
CLOC Vía Campesina Colombia
Instituto Latinoamericano para una Sociedad y un Derecho Alternativo - ILSA
Hip Hop Región
Jóvenes Constructores de Paz - Redepaz
Mesa Local de Grafiti Barrios Unidos
Colectiva la Tulpa
Mujeres por la Paz
Casa de la Mujer
Cartografía Sur
Colectivo Zoolodistri
Colectivo C -Z12
Rula Popular
Semillas Libertarias
Ruta 12
Colectivo Mujeres, Paz y Seguridad
Somos Generación de Paz
Fundación el Vuelo del Hada
Fundación Líderes de Excelencia
Asociación Departamental de Usuarios Campesinos de Cundinamarca ADUC Jóvenes
Asociación Cristiana Menonita para Justicia, Paz y Acción no Violenta – JUSTAPAZ
Proceso de Comunidades Negras - PCN
Red Juvenil de Suacha
Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos – CPDH
Colectivo Prensa Popular
Hijos e Hijas por la Memoria y Contra la Impunidad
Corporación Colombia Joven – Villa Rica Cauca
Sumapaz Resiste
Plataforma Juvenil Segunda Independencia
Movimiento Político Poder Ciudadano
Constructoras y Constructores de Derecho CODE – Subachoque
Colectivo Juvenil PAZelavoz
Red Juvenil de Paz - REJUPAZ
Corporación Taller de Teatro Jaulabierta
Corporación Tribu Poliedros
Corporación Colombiana de Teatro
Natalia Parra Oso – Plataforma ALTO
Representante Ángela María Robledo
Representante Alirio Uribe
Representante a la Cámara Inti Asprilla
Representante Oscar Ospina
Representante Angélica Lozano
Representante Ana Cristina Paz
Representante Germán Carlosama
Senador Iván Cepeda
Senador Horacio Serpa
Senadora Claudia López
Concejal de Bogotá Hollman Morris
Concejal de Bogotá Celio Nieves
Concejal de Bogotá Álvaro Argote
Edil la Candelaria Orlando de la Hoz
Ex representante Juan Carlos Lozada
Ex senadora Piedad Córdoba

 

La Campaña “Tramacúa Nunca Más” busca el cierre del Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Alta y Mediana Seguridad de Valledupar, ubicado en zona rural del Departamento de Cesar, en la Región Caribe Colombiana, con dificultad de acceso a transporte público y bajo una temperatura que alcanza los 40°C, situación que requiere especial ventilación y suministro permanente de agua.

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Todos los años, Front Line Defenders hace entrega del Premio Front Line Defenders para defensores/as de los derechos humanos en riesgo a una persona que ha contribuido de forma excepcional a la causa de derechos humanos. Han recibido este Premio defensoras y defensores de Siria, Federación de Rusia, Afganistán, Guatemala, República Democrática de Congo, Uzbekistán y Sudán.

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Fraternal saludo a todas y a todos:

 

En mi condición de preso político y de conciencia, por pensar y opinar diferente al establecimiento, he sido perseguido, estigmatizado, criminalizado y victimizado.

 La mayor parte de mi vida la he dedicado a la lucha contra la inequidad y las desigualdades sociales. Construir una patria justa donde los niños lloran pero de  felicidad, es por lo que luchamos.

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En Colombia, y particularmente en la región del Magdalena Medio, quienes tenemos el compromiso de liderar procesos sociales y políticos alternativos, hemos estado sometidos a la intemperancia del establecimiento. Para ello utilizan las fuerzas estatales y paraestatales, que cumplen la misión de criminalizar a quienes consideran el enemigo interno, utilizando la eliminación física, es decir el asesinato, y también la judicialización que conlleva el encarcelamiento.

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Vamos por la paz