El día anterior al contestar mí celular me costó un poco reconocer la voz, luego supe que era él al decirme: compañero salí anoche, pasado mañana salgo para mi tierra. Al día siguiente me había comprometido a llegar desde las 9 a.m. Pero compromisos laborales lo imposibilitaron. Eran las 10 de la mañana. Luego de escribirle un mensaje, me dijo que en 15 minutos llegaba, que estaba cerca. Así fue. Un abrazo y un: Hola compañero, bienvenido, se mezcló con los recuerdos de hace unos pocos meses cuando por primera vez lo conocí en la cárcel Bellavista al acompañar una de las visitas que periódicamente realiza La Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos.

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Las generaciones futuras pronunciaran con respeto y veneración su nombre. Serán conscientes  que la lucha librada allí, a comienzos del siglo XXI, por una población fundamentalmente campesina, sin recursos económicos, solo con la profunda convicción de que jamás el oro podría alimentar a sus descendientes, fue capaz de derrotar a las agresivas transnacionales mineras, de la muerte y el engaño, y enviar un mensaje vital al mundo: “No lo olvidéis nunca. Somos agua y no existirá el oro, ni el moro que pueda comprar nuestras conciencias”.

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Se llevó a cabo en Bogotá “El Seminario Nacional por la Unidad – Hacia una convergencia social y política por un nuevo país-“ los días  viernes 17  y sábado 18 de marzo, en el auditorio consultorio jurídico de la Universidad Autónoma, convocado por los sectores sociales más activos de nuestras comunidades y por los movimientos de izquierda que le están apostando a una salida verdaderamente democrática a las graves y profundas contradicciones que presenta en los actuales momentos la sociedad  colombiana.  

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Fue la mente prodigiosa del escritor estadounidense y premio Nobel de literatura, Ernest Hemingway, quien popularizó esta célebre frase al publicar su libro “Adiós a las armas” en el año de 1929, que se convirtió muy rápidamente en un “bestseller”, al escribir sobre la Primera Guerra Mundial que tanto dolor y muerte trajo para Europa y sobre todo, al referirse al  desastre de Caporetto, batalla que se llevó a cabo a finales del año 1917, donde  las tropas italianas fueron sorprendidas por el ataque combinado de los ejércitos Prusianos y Austro-Húngaros, y sufrieron alrededor de 50.000  muertos y más de 30.000 heridos.

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La verdad es que nunca pensé que la Paz pudiera tener enemigos. Por circunstancias  de la vida me tocó ver los múltiples rostros de la violencia.  Soñaba que cuando llegaran los nuevos vientos portadores de la reconciliación nacional, serían millones y millones de almas recibiendo alborozadas y contentas las noticias de la Paz, todos los colombianos presurosos por articular sus mejores esfuerzos en la realización de este sueño, pero no fue así. Las fuerzas del odio, de la guerra y de la violencia reaccionaron en forma virulenta y agresiva ante los primeros anuncios  de acuerdos entre los delegados del  Presidente Santos y los representantes de las Farc-Ep., reunidos en La Habana, Cuba.

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Lo que hace muy poco tiempo parecía imposible, comenzó a tornarse en una realidad palpable y objetiva. Los grandes destacamentos militares de las FARC-EP, agrupados en frentes guerrilleros, dan cumplimiento  a lo pactado en los Acuerdos de Paz de La Habana e iniciaron su desplazamiento desde las profundidades de la selva, que los había acogido por más de 50 años, hacia las llamada zonas veredales de normalización y transición (ZVNT), muy cerca de los poblados campesinos, donde deberá iniciarse, en poco tiempo, la dejación de las armas en manos de la ONU y la constitución del nuevo y esperanzador Partido político con el cual continuarán luchando para lograr una  sociedad más justa, incluyente y solidaria. 

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Comenzamos a subir los colombianos la dura cuesta  del 2017 que no va a ser nada fácil por los innumerables tropiezos, que desde ya, vislumbramos en este año pre-electoral. Luego de la terminación entre vientos y marea del año pasado, que estuvo agravado de múltiples conflictos, como lo fue la pérdida del Plebiscito, logramos cerrar el año con la Paz,  garantizada por las votaciones de respaldo en el Congreso de la república, la firme decisión  de las Farc de llevar adelante los compromisos y la decidida vocación del Presidente Santos por dejar un país en Paz, cuando se acerca la terminación de su segundo y definitivo mandato. 

Sin embargo,  tenemos al frente toda la larga y complicada tarea de la implementación de los Acuerdos, que es una de las etapas más  importantes y riesgosas  del proceso de Paz, ya que  es la materialización de la dejación de las armas por parte de las Farc a las Naciones Unidas, la concentración de sus tropas en las áreas veredales convenidas, el desarme definitivo y el nacimiento del proyecto democrático del nuevo Partido Político constituido por sus combatientes y  los  sectores sociales que decidan acompañarlos.   De estos significativos pasos que  se están cumpliendo adecuadamente,  sin desconocer algunas  dificultades logísticas, pende el último aliento para coronar con éxitos la llegada  del país a la Paz consolidada.

Sin duda, el ser este un año pre-electoral, dado que el próximo año hay elecciones presidenciales, va a incidir sobre la rigurosa agenda anteriormente descrita. Los movimientos o partidos políticos como el Centro democrático que ha hecho de su postura guerrerista y enemiga de la Paz su principal bandera, no dudará un solo instante en redoblar los ataques sistemáticos a los Acuerdos de Paz y  en enfilar sus agresivas baterías en contra del Presidente Santos y  la dirigencia de las Farc, como el camino más fácil  para aumentar su caudal electoral.   Ya es muy conocida  a nivel mundial esta táctica maniquea donde: con mentiras, falsedades y campañas de miedo  es posible  debilitar un  legítimo proceso  y ganar  unas elecciones.   

La Reforma tributaria ha sido  de recibo negativo para la imagen política del Gobierno Nacional. Sin duda, a las sociedades en general no les gusta que les metan la mano al bolsillo para sacarles sus  denarios escasos o suficientes,  lo que siempre se une a la molestia de la inflación. Coyuntura que están aprovechando los  enemigos de la paz para montar engañosas campañas y convocar a manifestaciones en  contra de los Acuerdos de Paz.  Es claro,  que  las reformas tributarias carecen   de amplia aceptación democrática,  sin embargo, esta no puede convertirse en un arma para acabar las reales y genuinas aspiraciones de Paz de la sociedad colombiana.

La llegada de un nuevo gobierno a los EE.UU con marcadas tendencias xenófobas, racistas e imperialistas,  ha creado un ambiente de preocupación,  a nivel nacional e internacional,  ya se conocen las intenciones non sancta del presidente Trump en varios ámbitos, como el construir un muro de separación con Méjico, pagado por los mismos  mejicanos, verdadero exabrupto.   A esta preocupación se agrega la renuncia del delegado del Presidente Obama a los Diálogos de Paz en La Habana, Mr. Bernie Aronson, quien tan positivo comportamiento tuvo durante todo el ciclo de conversaciones. Hasta el momento de escribir estas notas, no se conoce aún el nombre del nuevo delegado del Presidente Trump.

Las buenas esperanzas que se abren con los futuros diálogos de Paz con el ELN son espacios gratificantes en la empinada cuesta del 2017. Después de muchos ires y venires todo  indica que el próximo 7 de febrero se inician las conversaciones formales. El Presidente Santos ha nombrado como jefe de la delegación gubernamental al excelente profesional y cuidadoso  conocedor de la problemática agraria, ex. Ministro de Estado Juan Camilo Restrepo. No serán unas conversaciones fáciles, pero todo el clamor ciudadano esta puesto al servicio en la construcción de Paz con esta organización insurgente de más de 50 años de presencia  armada en la convulsiva vida nacional.

Además de todas estas preocupaciones, están los acuerdos suscritos entre el gobierno y las organizaciones sociales: campesinas, trabajadores, maestros, indígenas, afros, medio ambientales que  recogen sus inaplazables necesidades  y la forma de superarlas. Además,   son múltiples las quejas que se presentan a nivel nacional  de otros  sectores populares que también  deben ser atendidas y resueltas en forma oportuna y solidaria. Es apenas lógico que terminada la lucha armada emerjan un sin número de conflictos que permanecían opacados por esta forma de lucha, y que  ahora bucarán y reclamaran el riel democrático por donde cursar,  tal como se hace en una democracia madura, donde los conflictos se tramitan a través de formas constitucionales,  otro gran reto del Gobierno, para lograr que en este 2017 discurra y ratifique que los métodos de lucha armada y violenta ya están siendo archivados para Colombia y para  la humanidad.

 NOTA. En los días de descanso de Navidad y Año Nuevo me dedique a leer el libro fascinante “Historia del Siglo XX” del historiador Eric Hobsbauwm, el cual quiero recomendarles. De este libro he extraído este pensamiento, muy necesario para los procelosos tiempos que vivimos: “…Es necesario conservar la  esperanza incluso en las situaciones más  desesperadas”.  Leo Valiani, historiador italiano.

 

Alonso Ojeda Awad

Ex. Embajador de Colombia en Europa.

Vice. Presidente del Comité Permanente por la Defensa de los DD.HH. - CPDH.

Llegó la Navidad y con ella la ilusión y la esperanza de: que todos los seres humanos podamos vivir en Paz, respetándonos y queriéndonos entre todos, como hermanos,   para hacer realidad el dulce sueño del Niño Jesús nacido en un pesebre y destinado a traer la justicia social, la solidaridad y el amor entre todos los pueblos del mundo, aun a costa de su propia vida. Este es el bello mensaje Crístico que hace más de dos mil años se repite en el mundo, el cual está lejos de ser esa realidad soñada y acariciada por todas las naciones que habitan este lugar llamado Tierra.

Su Santidad el Papa Francisco, en la inmensidad de su pensamiento bondadoso ha puesto los ojos y el corazón en nuestro país, ha orado y clamado por la Paz para Colombia. En forma sistemática nos menciona en sus oraciones y orienta a sus prelados a mantener activo el compromiso de su Iglesia con los diálogos y los Acuerdos de Paz. En un acto infinito de amor por Colombia, cuando recibía en audiencia privada al Presidente Santos, a su señora esposa y familia, decidió como un gesto profundamente inusual en la diplomacia vaticana, invitar al senador Álvaro Uribe, férreo oponente a la Paz de Colombia, a reunirse con él y con el Presidente Santos, con el fin de atemperar la alta agresividad que los miembros del Centro Democrático han manifestado en varias circunstancias en contra de los Acuerdos de Paz suscritos con las Farc y respaldados ampliamente por el Congreso de la Republica y la Corte Constitucional de Colombia.

Aunque de verdad, debemos decirlo, esperábamos una respuesta más positiva hacia la Paz de parte del senador Uribe y dado el valor inconmensurable de quien lo invitaba: Su Santidad El Papa, seguimos esperando que en la práctica diaria y cotidiana de su política, Uribe pueda reflexionar ante el momento histórico que vive nuestra nación, cuando en el plano concreto se está produciendo la más alta desmovilización de una organización guerrillera, con tanta historia y tanto poder, como son las Farc. Pensamos que nadie, por muy duro y recalcitrante que sea, puede hacer caso omiso a un llamado angustioso de su Santidad el Papa Francisco, para que ayude aclimatar los espíritus guerreristas y se convierta en un verdadero apóstol de la Paz. Uribe tiene aquí la última oportunidad de su vida para pasar a la historia como un dirigente que favoreció la Paz, o por el contrario quedará en las páginas de la tradición colombiana como un ser extraño y maquiavélico que aprovecho todo su poder e influencia para no dejar transitar serenamente la Paz en busca del destino final, como regalo a la patria.

El Presidente Santos ya ganó su sitio en la historia compleja y dramática de nuestra nación. Por encima de cualquier antecedente, debo reconocer su obsesiva y persistente personalidad por llevar la Paz hasta puerto seguro. De no haber sido así, es muy difícil pensar en que los colombianos hubiésemos tenido esta Navidad en Paz, regalo alineado con los deseos del Creador. Fueron tantos los obstáculos que los enemigos de la Paz y los escépticos le crearon al largo viacrucis del Acuerdo de Paz, que si no hubiésemos tenido un Presidente con la solvencia moral, política y familiar de Santos, difícilmente estaríamos celebrando esta Navidad como tiempo de Paz. También debo reconocer el alto valor y compromiso con la nación colombiana de parte de la dirigencia de las FARC. Fueron profundamente conscientes de su responsabilidad histórica al comprender, como lo comprendimos los integrantes de “El Replanteamiento del ELN” en el año de 1976, que ya no había espacio para que la lucha armada y violenta nos llevara al poder. Había que tener la valentía para reconocer que esa vía estaba cerrada para Colombia y que sin apegos, había que dejar toda la parafernalia de la guerra que solo favorece a los constructores y traficantes de armas y medios de destrucción masiva.

Es hermoso en esta navidad, entender, ver y sentir que los dos ejércitos antes enfrentados a muerte, hoy gracias a los acuerdos de paz, son dos organizaciones conformadas por hombres de buena voluntad, cuyo único deseo y desafío de ahora en adelante es: ayudar a lograr la madurez de nuestra sociedad, manifestada través de múltiples e inéditas formas organizativas que hagan posible una sociedad democrática, fraternal, incluyente, justa, solidaria, en franco desarrollo y buscando consolidar una Paz estable y duradera.

1º NOTA: Para todas mis amigas y amigos lectores les deseo una Feliz Navidad en Paz y un Próspero Año Nuevo. Volveremos en Enero de 2017. Saludos fraternales a sus entrañables familias.

2º NOTA: Quiero expresar mi profundo dolor por la muerte del querido amigo y compañero Jaime Niño Diez, sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia y Ex. Ministro de Educación. Largas y complejas luchas libramos en los albores del surgimiento de “El Frente Unido del pueblo” convocado por nuestro capellán universitario Camilo Torres Restrepo. Para su esposa Lucia Tarazona y sus hijos, nuestro abrazo de solidaridad y condolencia.

Alonso Ojeda Awad

Ex. Embajador de Colombia en Europa.

Vice. Presidente del Comité Permanente de los DD.HH. (CPDH)

Tengo muy claro la primera vez que escuche  su nombre para no olvidarlo nunca más. Ese 1 de enero de 1959 mi padre me llamó desde su alcoba, donde sentado al frente de su  viejo radio Philips de tubos, escuchaba las noticias internacionales que informaban que fuerzas rebeldes al mando del abogado Fidel Castro Ruz, habían tomado el poder en La Habana, depuesto al dictador Fulgencio Batista, en esas horas de la mañana del  primer día  del año, controlaban totalmente la situación política y militar en la isla  de Cuba.  Mi padre aprovechó para decirme:  El nuevo dirigente político logró  hacer realidad el sueño que le fue esquivo al general Rafael Uribe Uribe, cuando con las fuerzas insurrectas del partido liberal lo había intentado infructuosamente, al comienzo del siglo XX.  Los liberales guardaban en el inconsciente colectivo esa derrota, por eso manifestaban una alegría recóndita con el barbudo guerrillero que al frente de su movimiento “26 de julio” había  vencido al ejercito batistiano, al descender desde   la Sierra Maestra y en una ofensiva rápida convocó al pueblo cubano a la insurrección general, para tomar militar  y políticamente el palacio  presidencial en La Habana.

La figura del jefe combatiente rodeado de jóvenes rebeldes, barbudos, recorriendo las calles de su ciudad, acompañados de una multitud alegre que no cesaba de vitorearlos, se fue  quedando gravada en mi cerebro,  además se fue acrecentando a medida que el profundo contenido social de su propuesta política fue comprometiendo nuestros jóvenes corazones. Pudiera decir sin riesgo a equivocarme que, Fidel contactó con nuestras mentes,  nos volvimos adherentes de ese sueño libertario de dignidad y soberanía que comenzó a irradiarse a lo largo y ancho de la cordillera de los Andes. 

Lo vimos proceder de inmediato al aprobar y poner en práctica una verdadera Reforma Agraria, que sin ambages ni leguleyadas conocidas,  comenzó a entregar tierras de los grandes  terratenientes a los goajiros pobres como se conocían los campesinos sin tierra en Cuba. Inmediatamente y sin perder el impulso, comenzó su gran tarea  de alfabetizar a todos los cubanos,  lo que llevo al poco tiempo de trabajo incesante, a declarar a Cuba “Primer territorio libre del analfabetismo en América”. Consciente de la mala administración de salud o ninguna salud brindada por el estado cubano, convocó a las fuerzas juveniles acompañarlo en el esfuerzo titánico por entregar a  su pueblo una  excelente salud y medicina preventiva, mientras él, con sus compañeros de lucha el Che Guevara,  Camilo Cienfuegos, Haydee Santamaría y su hermano Raúl, avanzaban en medio de grandes dificultades en la realización de los logros sociales prometidos a su famélico pueblo.

La gran reacción continental auspiciada desde los EE. UU., comenzó la más cruenta de sus campañas mentirosas y de descredito que terminó comprometiéndose con la vergonzosa invasión de Bahía Cochinos, que no fue más que el deseo irrefrenable de los esbirros del dictador  Batista para volver por sus mansiones y palacios, cuando ya estas estaban en manos de los sectores  más empobrecidos de la población Cubana.

Su célebre consigna tomada del apóstol José Martí, “La mejor manera de decir, es hacer” lo llevó a multiplicarse por mil y a cubrir con un dinamismo verdaderamente contagiante todos los campos  de la actividad humana. Desde la plaza de la Revolución de la Habana en forma constante alternaba con su pueblo en largas convocatorias, donde le informaba con detalles el desarrollo de la política de la Revolución.

En medio del bloqueo injusto impuesto a su patria, asistió a las Naciones Unidas en Nueva York y no dudo un solo instante el levantar  la voz contra los poderosos que se repartían impunemente los bienes de la tierra y clamar por los millones de seres hambrientos regados por el mundo para quienes no existía ninguna luz de esperanza.  El imperio no se demoró  en reaccionar y lo hizo activando todos los mecanismos de agresión contra Cuba, desde el recrudecimiento del bloqueo económico, hasta la más descarada política de agresión mediática, propalando todas las mentiras más canallescas en contra de este hombre que empezaba a ser mitología y leyenda.  

Hace 55 años el ex. Presidente Alfonso  López Michelsen, con la clarividencia política que lo acompañaba, escribió el prólogo de un famoso libro del ex. Congresista del MRL,  Ramiro Andrade Terán titulado “Cuba: El vecino socialista” donde ya,  pedía por un mejoramiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Los EE.UU. Solicitud solo concedida en los últimos años y  vivida con la reapertura de relaciones entre los gobiernos del Presidente Obama y Raúl Castro.

Fidel se convirtió en verdadero referente ético para todos los jóvenes del mundo, desde el mismo momento en que con sobrada autoridad, en el famoso juicio que le hicieron sus enemigos después de la fallida toma del cuartel Moncada en Santiago de Cuba exclamó: “No importa, condenadme, la historia me absolverá”, absolución que ha venido a cubrirlo con creces en el momento de su partida definitiva.

 Durante décadas para muchos jóvenes la consigna era “Ser como él”: Un luchador contra las injusticias, contra la miseria y el hambre, contra la corrupción. Su voz nunca tembló ante los poderosos de la tierra y en reconocimiento a sus esfuerzos por la dignidad del hombre, recibió en la isla a dos santidades papales y meses antes permitió que el presidente Obama los visitara para resarcir juntos tantas heridas y  desgarraduras que su lucha por la dignidad había producido. Por eso, hoy al despedirlo como miembro de esa generación que creció y luchó marcada por su  ejemplo, decimos: “Fidel  el nuevo nombre de la dignidad”.

Alonso Ojeda  Awad

Ex. Embajador de Colombia en Europa.

Vice. Presidente del Comité Permanente por la  Defensa de los DD.HH. (CPDH)

Vamos por la paz