En medio de las complejidades que envuelven a nuestra sociedad es gratificante saber que el próximo 27 de octubre se instalara la mesa de dialogo entre el Gobierno Nacional y el  Ejército de Liberación Nacional (ELN), en la ciudad de Quito  (Ecuador). Esta esperanzadora noticia ha levantado los ánimos de los colombianos, pues ratifica la voluntad del Presidente Santos de avanzar en la construcción de la Paz después  de los reveses sufridos por los resultados de  los pasados comicios plebiscitarios.

Pareciera que el vergonzoso hecho de aparecer nuestro país como una nación esquizofrénica  capaz de votar por la  guerra y en contra de la Paz, ha sacudido muchas conciencias, que cuando votaron por él No, no dimensionaron la gravedad de esta decisión y hoy acompañados por  sentimientos de culpa, de poder ser ellos generadores de un país en llamas, han volcado sus esfuerzos a buscar caminos que conduzcan pronto a la  urgente reconciliación de la atribulada familia colombiana.

La decisión de Noruega de conceder el Premio Nobel de Paz al Presidente, se convirtió en el episodio que oxigenó el paso dado por el Presidente Santos en su infatigable esfuerzo de hacerlo una realidad más  temprano que tarde, el proceso de Paz Nacional con  el ELN, y así, iniciar los diálogos en Quito, noticia recibida como unas bocanadas de aire  fresco y   cobra significativa importancia para el presente y el futuro  de nuestra nación.

 Hay que reconocer los ingentes esfuerzos realizados por el grupo de negociadores de ambas partes. El del Gobierno Nacional recibió instrucciones del Presidente Santos de  desempantanar las conversaciones para favorecer su avance, y el del ELN, presidida por el dirigente guerrillero Pablo Beltrán, augura prometedores y significativos logros sociales, por su reconocida capacidad de negociación.

Todo parece indicar la buena disposición del ELN para estos diálogos. Primero, ordenó un cese a sus acciones militares para facilitar la movilización de las gentes en sus áreas de influencia en los días del Plebiscito, acción muy bien recibida.  En segundo lugar,  viene liberando a una serie de personas que  tenía en su poder y anunció para estos días la liberación de los últimos secuestrados, gesto  que significará  un buen reconocimiento de parte de la sociedad civil. Por el lado del gobierno se habla de la libertad de algunos combatientes detenidos que asumirían responsabilidades concretas en las reuniones de Paz.

Entre los puntos más importantes a tratar  en las enunciadas negociaciones se pueden destacar: a) La participación de la sociedad civil en la construcción de Paz. B) La democracia en la Paz. C) Las transformaciones en la Paz. D) El tema de víctimas. E) Fin del conflicto. F) Implementación de los acuerdos. Además se analizaran las dinámicas de las acciones humanitarias que buscan erradicar definitivamente el secuestro y ponerle fin al conflicto. Sacar a los niños de la guerra, desminar las zonas involucradas en el conflicto, suspender la expansión militar y lograr el cese del fuego y  de las hostilidades.

Algunos de estos puntos ya fueron analizados y discutidos en los diálogos de Paz de La Habana, Cuba y están consignados en los acuerdos finales que fueron aprobados y firmados ante la Comunidad Internacional de Naciones, el Secretario  General de la ONU y los Presidentes de los países garantes Cuba, Chile, Venezuela y el delegado del gobierno Noruego, en Cartagena de Indias.

El Senador Iván Cepeda Castro que  tanto ha ayudado en el inicio de estos diálogos con el ELN escribió una lúcida columna en el diario “El Tiempo”, titulada “La Paz es la que va ganando”, donde se expresa en esta forma: “Este nuevo proceso se presenta en el contexto de los resultados que se han construido con las FARC, que son un significativo acumulado de acuerdos y experiencias que pueden ser utilizados para enriquecer las nuevas negociaciones”.

Ojala que todos estos vientos renovadores que soplan, ayuden a construir pronto los nuevos escenarios de continuación de la lucha política, alejada por siempre de las armas y de la violencia. La sociedad colombiana volverá a escuchar y participar en los debates nacionales. Es  el momento para que el ELN rescate y brinde homenaje a la perspectiva política del capellán, profesor universitario, Sociólogo, creador del Frente Unido, el político que convocó a los sectores populares a unirse en la acción social, sacerdote Camilo Torres Restrepo, quien de manera dolorosa y desacertada murió en sus filas. Es el momento de hacerle justicia   50 años después,  es  tiempo de beber en sus escritos sociológicos y políticos para que nos ayuden a encontrar los caminos de la equidad, la inclusión, el desarrollo social y crecimiento humano.

Alonso Ojeda Awad

Ex. Embajador de Colombia en Europa.

Vice. Presidente del Comité Permanente de Defensa de los Derechos  Humanos. CPDH.

 


Vamos por la paz