El día anterior al contestar mí celular me costó un poco reconocer la voz, luego supe que era él al decirme: compañero salí anoche, pasado mañana salgo para mi tierra. Al día siguiente me había comprometido a llegar desde las 9 a.m. Pero compromisos laborales lo imposibilitaron. Eran las 10 de la mañana. Luego de escribirle un mensaje, me dijo que en 15 minutos llegaba, que estaba cerca. Así fue. Un abrazo y un: Hola compañero, bienvenido, se mezcló con los recuerdos de hace unos pocos meses cuando por primera vez lo conocí en la cárcel Bellavista al acompañar una de las visitas que periódicamente realiza La Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos.

En Bellavista el colectivo de Prisioneros Políticos de las Farc - EP Román Ruiz, comparte patio con prisioneros políticos del Ejército de Liberación Nacional ELN que constituyen el Colectivo Camilo Torres Restrepo, presos denominados comunes y presos de grupos paramilitares. Este último grupo se encuentra ubicado sobre el pasillo que, con miles de dificultades, han tejido cómo prisioneros políticos Farc-EP y ELN en el patio 16.

Al ingresar al pasillo se ven murales del colectivo de presos políticos Román Ruíz y escudos de las Farc-EP sobre banderas de Colombia. Un cuadro del rostro de Marx hecho a lápiz y algunas normas de convivencia: Este televisor es para uso de todos. Los horarios de Noticias son 7:00 a.m. – 12:30 m y 7:00 p.m. Después de las 9:00 pm solo usar con nivel 2 de volumen.

De las celdas del pasillo salen a saludar y contar historias. De fondo un partido de la Champion Legue. “Yo estaba por mi tierra en un operativo contra una base de paramilitares cuando me cogieron. En medio del patrullaje de esos días, en una trocha me encontré con mi papá. Después de mucho tiempo ninguno de los dos lo podía creer. Yo lo había visto, casi no me reconoce. Tengo dos hijos que quiero ver pronto para que no tengan el recuerdo solamente de este lugar, cuando salga de aquí lo invito a la casa para que conozca mi familia” otro prisionero político: “Después de tener el indulto o la amnistía voy a terminar el bachillerato y jugármela por La paz. Quiero ser parte de la Junta de Acción Comunal de mi vereda. Si es posible quiero hacer una carrera universitaria” 

En un salón sin ventanas intentamos iniciar la reunión con todos los presos políticos, luego nos pasamos al aula de estudio para hablar sobre la edición del periódico Ecos de Libertad, cuantos números se imprimirían, cuantos se enviarían a otros colectivos de presos políticos del país, correcciones a los textos escritos, entre otras tareas de visibilización de la problemática carcelaria y del movimiento de familiares de presos. La llamada al almuerzo no produce ningún movimiento o preocupación en la reunión. Alguien ingresa con un plato de arroz blanco, un trozo de carne, salsa de tomate y me pregunta que quiero de sobremesa. Pasados 10 minutos estoy bebiendo un café.Finalizada la reunión debimos esperar hasta la hora del conteo para salir, en este momento siento que es difícil respirar allí y me ofrecen un trago de chamber y una gaseosa. Llaman al conteo y muy lentamente van pasando cada uno de los presos al patio central por una puerta en la que un guarda del INPEC realiza el conteo, me detiene y me pregunta si soy recluso o civil antes de pasar. 

Mientras recorremos la ciudad de Medellín me cuenta sobre su responsabilidad cuando se encontraba afuera. Me dice que está mareado y que la ciudad huele a gasolina. En cada espacio que visitamos es abrazado y recibido con alegría. Al despedirnos quedamos de llamarnos al día siguientes para acompañarlo a la terminal de transportes. 

Nuevamente suena mi celular, un número diferente y aquel timbre de voz agradeciendo la compañía y el haber conocido tantas personas que le abrieron su amistad, sin conocerlo ofrecieron lo poco de cada uno para lo que necesitara, ahora que se encuentra fuera de los muros de Bellavista. “Estoy en la terminal de transportes, me voy a subir al bus y espero que nos podamos ver pronto” Al finalizar el día lo imagino llegando a su pueblo después de 5 años, recuerdos que se agolpan, tomando un carro hacía la Zona Veredal Transitoria y de Normalización (ZVTN) a la que fue asignado. 

Después de 5 años de prisión, nuevamente llega cargado de libros, medicinas y regalos para sus compañeros. Ellos llevan al menos 4 años trasegando la última marcha, como la llamará Jorge Torres Victoria (Pablo Catatumbo), hacía una paz estable y duradera, él llega como si solo hubiese pasado una semana. 

Alejandro Cometa

CPDH Antioquia


Vamos por la paz