{image}http://www.comitepermanente.org/images/kate/campesinos.JPG{/image}Los TLCs han sido proclamados como una parte fundamental de las economías globalizadas desde los años 1990, eliminando barreras al comercio global, minimizando la intervención gubernamental y aumentando importados y exportados en los países desarrollados y en desarrollo también.  Fueron iniciados del Organización Mundial del Comercio (OMC) y han sido adoptados como una política pública muy importante para la expansión económica y integración en el mercado global.  

 

 

A pesar del claro beneficio económico que estos tipos de acuerdos pueden brindar a unas economías, todavía existe debate sobre cómo pueden los TLCs proteger a los derechos humanos de los trabajadores y si los efectos inversos y perjudiciales de estos acuerdos superaran los beneficios.  Mucho de esta desconfianza viene de los trabajadores que sienten que su país da una ventaja injusta a los productores extranjeros que está costando trabajos domésticos y sacrificando los derechos humanos fundamentales en el nombre del crecimiento.  

 

Los TLCs enfocan todo la energía bajando los precios para que el comercio este mas fácil.  A menudo eso significa que mientras los países en desarrollo tratan de bajar los precios, muchos trabajadores reciben salarios bajos y condiciones deficientes de trabajo que pueden a veces causar labor forzado o trabajo de menores.  Países en desarrollo competan entre ellos para ganar una ventaja de precio para animar los negocios extranjeros de invertir o de mudarse unas sectores de su empresa a su país.  Eso inicia el ‘concurso al fondo’, una frase que usan muchos críticos de los TLCs para describir el proceso de bajar los precios al expenso de los derechos humanos.  El OMC dijo que los países en desarrollo insisten que un intento de incluir condiciones de trabajo en los acuerdos de comercio es un ataque a su ventaja de precio en el mercado mundial.  Por eso es una situación difícil donde, desafortunadamente los derechos humanos son a menudo sacrificados.  

 

También, países en desarrollo a menudo critican los TLCs para causando pedidas de trabajo en sus mismos países a países extranjeros que brinda trabajo más barato.  Muchos trabajadores habilidades  de los países en desarrollo deciden de mudarse a los países donde ellos ganaran salarios más altos, tendrán mejor condiciones de trabajo y más oportunidades.  Eso dejara el país en desarrollo con trabajo barato e inhabilidad como su atracción principal para inversión extranjera.  Proponentes de los dos lados del debate permanecen tercos en sus perspectivas y hay poco evidencia de promover que los TLCs causan perdidas de trabajo o que creen empleos.  Los sindicados han criticado fuertemente el TLC de Norte América entre los Estados Unidos, México y Canadá para contribuir a la perdida de trabajos, bajar ingresos, dañar el medio ambiente y debilitar las regulaciones gubernamentales, mientras fortalecer el poder de las empresas multinacionales.  

 

La presencia aumentada de corporaciones multinacionales en los países en desarrollo para el aumento de los TLCs ha tenido varios impactos ambientales.  En unos casos, la introducción de cultivos no-nativos ha reducido erosión, sin embargo los críticos insisten que el aumento de pesticidas y uso de energía en los países anfitriones puede ser muy dañando. El OMC ha sido criticado por no permitir las barreras a importados basen sobre los estándares ambientales inadecuados en los países donde los bienes son producidos.  Porque los estándares ambientales a menudo pueden ser costosos, muchos países en desarrollo preferirán ignorarlos.  El punto a que los estándares ambientales deben ser considerados en los TLCs es un debate en marcha a dentro del OMC.  

 

Colombia tiene TLCs importantes entre los Estados Unidos y la Unión Europea.  El acuerdo entre Colombia y los Estados Unidos fue aprobado en 2009.  Oponentes del acuerdo han enfatizado la violencia continuada que persiste en Colombia y las numerosas violaciones de derechos humanos que han ocurrido en el país como resultado del aumento de la actividad minería y la presencia de multinacionales.  Sin embargo, los Estados Unidos es una pareja comercial importante por Colombia y tal vez sin las varias concesiones ofrecidas del TLC, su relación no sería si fuerte.  Proponentes por los TLCs a menudo argumentan que previniendo un país del comercio internacional va a hacer más daña que bien, incluso si su registro de derechos humanos es mal.  Para animar prosperidad en el país, la economía debe ser mejorada.  En el tema de derechos humanos sin embargo, la falta de regulaciones que brindan los TLCs es una causa para preocupación.  

 

El acuerdo entre Colombia y la Unión Europea exprime que los partidos involucrados deben conformar a las regulaciones internacionales en los temas de derechos humanos, derechos de trabajo y principales democráticas.  Respeto para derechos humanos constituye un elemento fundamental del acuerdo, violaciones de ellos causaran cualquier partido de adoptar medidas apropiadas o de reconsiderar el acuerdo.  Las preocupaciones sobre el empleo, daño ambiental y el ‘concurso al fondo’, todavía se aplican, pero es animando de ver esto reconocimiento de la importancia de una clausula de derechos humanos en un TLC.

 

Unas analistas han argumentado que la inclusión de los principales y clausulas de derechos humanos en los TLCs es ‘inflación legal’ porque acuerdos de comercio no deben contener clausulas del gobierno y solo deben comentar sobre cuestiones bajo de su mandate.  Sin embargo, con el reconocimiento global de los impactos potencialmente dañandos que pueden tener los TLCs, y de hecho han tenido en muchos partes del mundo, la inclusión de protecciones de derechos humanos en los acuerdos de comercio parece práctica.