En acto público en el auditorio del Consejo Nacional Electoral, este jueves 15 de diciembre, fue registrado el movimiento ciudadano “Voces de Paz y Reconciliación”, el cual actuará como mediador y veedor del tránsito de la guerrilla de las FARC como organización armada a la constitución como  movimiento político y en la implementación de los acuerdos alcanzados en la mesa de negociación de La Habana.

Dicho movimiento se integra por diversos sectores de la sociedad colombiana, en donde se destacan comunidades campesinas, afrodescendientes, indígenas, así mismo, intelectuales, miembros de la comunidad lgbti, estudiantes, personalidades políticas, entre otros.

Para tal fin, designaron 6 voceros, los cuales tendrán participación en el Congreso de la República con voz, pero sin voto. Estos voceros son: En el Senado estarán Jairo Estrada Álvarez, Pablo Cruz y Judith Maldonado,  mientras que en la Cámara de representantes, llegarán Francisco Tolosa, Jairo Rivera e Imelda Daza.

En el acto de inscripción dejaron claro que es un movimiento ajeno a las FARC, y que sus miembros están aglutinados en varias iniciativas netamente  ciudadanas, que han trabajado en beneficio y en la consecución de la paz para nuestro país.  

A continuación el comunicado leído en el acto de inscripción.                      

Seremos voceros del Acuerdo de Paz en el Congreso de la República a través de "VOCES DE PAZ"

No voceros de las FARC: voceros de la ciudadanía. Vamos a aportar en el tránsito y la implementación. Bienvenidos el desarme de la guerra y la armazón de la Paz mediante la transformación de la insurgencia armada en movimiento político con amplia participación ciudadana.

Hemos expresado en el llamamiento y la convocatoria de nuestra agrupación política:

"El país debe saber que el Acuerdo Definitivo no representa tan sólo una oportunidad para que la insurgencia armada continúe luchando, sin el recurso de las armas, por los ideales patrióticos que la llevaron a ejercer el derecho a la rebelión. ¡No! El Acuerdo significa esclarecimiento de la verdad, aplicación de la Justicia y reparación de las víctimas; restitución de tierras a los despojados e impulso definitivo al desarrollo del campo y la reforma rural integral; verdadera apertura hacia una democracia más amplia y de participación; intensificación de la sustitución de los cultivos ilícitos mediante prácticas que no atenten contra el ambiente ni contra la salud de nuestros compatriotas con la divisa de  implementar una solución definitiva al llamado problema de las drogas; garantía de no repetición de todo lo atinente a la guerra que se busca superar; adopción de normas expeditas para dar curso a la implementación y a la verificación de todo lo acordado por parte de todo los sectores de la comunidad.

Hoy más que nunca serán necesarias la generosidad y la solidaridad de Colombia entera para edificar un futuro sin guerra en el que el debate esté centrado en la necesidad de construir y organizar desde una democracia real la vida social, económica, política, cultural y ambiental de nuestros pueblos. Las secuelas de esta confrontación no serán fáciles de superar. Sabemos que para buena parte de la sociedad colombiana hay profundas heridas que resulta inaplazable proceder a sanar con sabiduría y disposición para la verdad, el perdón y la reconciliación. Para todo ello levantamos hoy nuestras Voces de Paz, esperando que sean las voces de más y más compatriotas.

Repetimos la voz de paz de Jorge Eliécer Gaitán, una de las víctimas del conflicto social armado que pretendemos conjurar: 'Amamos hondamente a esta patria nuestra y no queremos que nuestra nave victoriosa navegue sobre ríos de sangre'.

¡Colombianos: Hagamos que una nueva realidad justifique nuestras utopías!".

Es cierto que las Voces De Paz suenan menos que las bandas de guerra. Pero su mensaje es más fecundo que todas las cacofonías de la muerte.

 

 


Vamos por la paz