El Movimiento nacional de Víctimas de crímenes de Estado está en la conmemoración de sus 10 años liderando un proceso de investigación y defensa en pro de los derechos de las más de 200 organizaciones que aquí confluyen.

 


En el año 2005 se conformó oficialmente este movimiento con la finalidad de probar la omisión del Estado, y en muchas ocasiones alianzas con organizaciones criminales. El proyecto "Colombia nunca más", liderado por 17 organizaciones, entre ellas el CPDH, dan inicio a lo que más tarde se convertiría en el Movimiento de víctimas. En un contexto de conflicto se empezó el proceso de desmovilización de los paramilitares y con ella vino la Ley de Justicia y paz, que favoreció la impunidad de los crímenes y vastas masacres cometidas por miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia, y con esto se cerraron las puertas para conocer una verdad completa que desenmantelara los lazos siniestros de esos grupos armados con altos funcionarios del Gobierno.

Los delitos por omisión, la alianza entre mandos militares y paramilitares, la persecución al movimiento social, la desaparición de miles de colombianos; fueron los hechos que estimularon la unión de las miles de víctimas para asumir la lucha frontal contra la impunidad.


El pasado 14 de octubre, el Movice dio a conocer cuatro informes; en donde se recopilan los estudios, necesidades y propuestas desde las víctimas en los últimos tres años. Este lanzamiento de informes se da en el marco de un acuerdo justicia para la paz, que vuelve a abrir la puerta de la verdad. La sociedad colombiana y principalmente las víctimas del conflicto, tienen el derecho de conocer la verdad de los crímenes cometidos contra sus seres queridos y sus territorios.

 

"El desmantelamiento del paramilitarismo: Aprendizajes y Recomendaciones desde las víctimas":


Este documento fue desarrollado por la Consejería en Proyectos PCS, la Comisión interecleresial del Justicia y Paz, la Corporación Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo y la Fundación Comité de Solidaridad con Presos Políticos. En esta ardua investigación se hace un recorrido por la historia del fenómeno paramilitar en distintas regiones del país. Y a pesar de que entre el año 2003 y 2006 se desmovilizaron 30.000 efectivos de las AUC; este proceso no contó con un desenlace alentador para las víctimas, ya que no se hizo un compelto proceso de reconstrucción de los hechos, de verdad, ni de judicialización.
La extradición de los altos mandos y el silencio de los cabecillas que se quedaron en el país, es lo que ha ocultado durante una década la verdadera historia del accionar y la estructura paramilitar en Colombia. A pesar de que hay casos comprobados de complicidad del Estado en muchas incursiones paramilitares, y de que el gobierno niegue la pervivencia de estas asociaciones criminales; hoy en día sigue presente este fenómeno, y constituye una de las principales amenazas para la paz.

 

"La protección de las víctimas: 2012-2013: Montajes judiciales y persecución política", y "La protección de las víctimas: 2013-2015: La protección de víctimas de crímenes de Estado como un imperativo para la paz".


En estos dos informes se presenta el panorama respecto a las amenazas y las medidas que tienen las víctimas de crímenes de Estado. Durante los últimos tres años persisten la persecusión al Movice, revictimización y la continuidad del los crímenes de Estado.

 

Las agresiones a los capítulos a nivel nacional han aumentado significativamente. Mientras en el primer período de 2012 a 2013 se presentaron 87 agresiones contra miembros del MOVICE; del 2013 al 2014 se presentaron 118; y de enero a julio del 2015, se han presentado 50 casos, sin contar los diferentes registrados durante los últimos meses. Es preocupante el incremento de los montajes judiciales y las detenciones arbitrarias. Los capítulos más afectados en este momento son: Sucre (con 28 agresiones), El comité de impulso nacional (con 23 agresiones, cinco de esllas a las bases de datos), Atlántico (22 agresiones), Caldas (21 agresiones), Valle (18 agresiones), y Nariño (14). La principalidad modalidad de agresión sigue siendo la amenaza. Durante el último período han aumentado los atentados y la detención arbitraria. Los principales perpetradores siguen siendo desconocidos, seguidos por autoproclamados grupos paramilitares.


Estos informes indagan en la responsabilidad del Estado y en la falta de investigación y de medidas efectivas de protección para los defensores de derechos humanos.

 

"Estructuras criminales al interior del Estado Colombiano. Análisis y propuestas de paz"


El momento histórico desafía a la unidad como movimiento de víctimas de todos los sectores. Este texto demuestra que el Estado Colombiano en sus distintas estructuras utilizó la mafia, el terror y la violencia para hacer política.
La criminalidad estatal es inminente y se da en todas las jerarquías. La autoridades competentes de investigación y de administración han sido omisivos con muchos de los delitos cometidos por grupos paramilitares y empresas criminales.
Los cierres simbólicos por los que transita este texto, habla de hitos de la historia política recientes, que han permitido al Estado justificar la violencia y las violaciones a los derechos humanos. Leyes como la ley de "Justicia y paz" y la de "Víctimas y restitución de tierras", han sido condenas para las víctimas y grandes obstáculos para la reparación y la reconciliación.


En este documento también se plantean los retos de las víctimas en el contexto de los acuerdos de paz para llegar a la verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Se resalta el enfoque de derechos del quinto acuerdo de la Habana respecto a las víctimas, la creación de la comisión de la verdad; que fueron pactadas con los representantes, quienes han participado ampliamente del proceso.
Uno de los objetivos de esta investigación es cambiar la dirección del entendimiento del fenómeno paramilitar en el país. El paramilitarismo es la estrategia de guerra del Estado, una herramienta táctica que le ha permitido tercerizar la guerra y propiciar las condiciones para incidir en el modelo económico.
Por último se plantean las propuestas de las víctimas para las garantías de no repetición y el desmonte de las estructuras criminales dentro del Estado.


Vamos por la paz