Para alegría de todos los colombianos, amantes de la Paz y la Reconciliación, en el año de 2016 se firmará por fin, el esperado documento que ponga fin a la guerra fratricida que por más de cincuenta años ha ensangrentado todo el territorio nacional.

Los significativos esfuerzos realizados por las delegaciones oficiales, tanto del gobierno nacional como de las Farc, indican que van llegando a conclusiones posibles y factibles que permitirán darle un ejemplo al mundo de cómo se solucionan contradicciones que en determinados momentos y circunstancias se consideraron insuperables y solo se veía la guerra como el único camino existente. 

El Presidente Santos supo interpretar correctamente el sentimiento de Paz que se mueve en la sociedad colombiana y decidió, contra viento y marea, comprometer todo su accionar político a esta esperanza que hoy avanza a paso arrollador hacia su verdadera cristalización. Y las Farc, con un comandante en jefe verdaderamente clarividente, entendieron que no podían seguir “emborronando cuartillas” y negándole a su nación la desafiante oportunidad de construirse a sí misma como una verdadera potencia democrática que fuese ejemplo para todas las naciones americanas. Así las cosas, estas visiones humanistas nos han conducido a la gratificante condición de estar hoy ad portas de la firma de la Paz.


Con toda seguridad el hecho más relevante que ha ocurrido en estos últimos días es sin duda el compromiso que adquirieron en La Habana, las Farc y el gobierno nacional de lograr el desarme definitivo de los insurgentes ante el componente internacional para la verificación y monitoreo del cese bilateral y definitivo del fuego. En este camino, la Canciller María Ángela Holguín explicó en la sede de las Naciones Unidas, a los 15 Estados miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, los puntos acordados con las Farc, y de este modo, son ellos los que conformarán la Misión no armada que se establecerá en nuestro país tras la firma definitiva de la Paz. Este paso ha colocado las conversaciones en un punto definitivo de no retorno. Es decir, la dejación de las armas es una verdadera y significativa realidad.


La “Misión política especial de la ONU”, conformada por los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), junto al Gobierno Nacional y las Farc verificaran y constataran el cese bilateral del fuego y la dejación definitiva de las armas. Además, la coordinadora del mecanismo tripartito, conducirá las discusiones, dirimirá las controversias y hará las recomendaciones que considera válidas para la superación de las dificultades. Entre sus obligaciones está la presentación de informes sobre la verificación, tanto del cese al fuego, como de las hostilidades bilaterales y la dejación definitiva de las armas.


Las excelentes relaciones diplomáticas que tanto el Presidente Santos como la Canciller Holguín han venido cultivando con especial esmero con el Secretario General de Naciones Unidas Ban Ki-Moon, es un activo muy importante que favorece a Colombia y desde ya augura un éxito importante para nuestra nación, vista en los medios de Washington y New York como un país que necesita y merece todo el apoyo, en esta emblemática agenda por superar la guerra y consolidar la Paz.


Han sido muy importantes las alentadoras palabras del presidente Barack Obama, manifestando su respaldo y compromiso a los esfuerzos del Presidente Juan Manuel Santos, por hacer realidad la firma de los Acuerdos finales el 23 de marzo del presente año, así mismo, su Santidad El Papa Francisco ha clamado desde Roma, porque no se disminuyan los esfuerzos, por el contrario sean redoblarlos al máximo en beneficio del Acuerdo Final en los tiempos ya estipulados. Tal es así que el próximo viaje de Su Santidad a Colombia será para ratificar y bendecir con su sagrada presencia el histórico Acuerdo de Paz que se firmará en este año de 2016.


Se nos hace un nudo en la garganta de felicidad al pensar que muy pronto va a “cesar la horrible noche…” que ha dejado más de 7 millones de muertos, según palabras textuales de Humberto de la Calle, representante del Presidente Santos en los Diálogos de Paz en La Habana. Eliminada esa inmensa tragedia de guerra, nos podremos dedicar a construir el país que tanto hemos soñado, dedicados a la producción agrícola e industrial, a la construcción y consolidación de la infraestructura, donde un mismo puente no tendrá que construirse tres y más veces como a cuenta de la violencia ha sido. Una verdadera democracia participativa, integrada por mujeres y hombres venidos de los más puros y genuinos sectores sociales: campesinos, obreros, mujeres, indígenas, afro descendientes, jóvenes y todos los que constituimos el verdadero mosaico de nuestra nacionalidad, y allí hacer el solemne compromiso de erradicar para siempre la violencia y lograr una sociedad en plena justicia social donde su bandera sea el reconocimiento y la defensa de todos los Derechos Humanos. Podremos llegar a ser el país que tanto soñamos.


*Ex. Embajador de Colombia en Europa.
Vicepresidente Comité Permanente por la defensa de los DD.HH.
25 de Enero de 2016.


Vamos por la paz