El agravamiento del conflicto, armado dado por el crecimiento de los grupos insurgentes y la utilización cada vez mayor de grupos paramilitares por parte de las Fuerzas Armadas en desarrollo de la estrategia contrainsurgente que convierte a la población civil en objeto de ataques por todos los actores armados, contrariando las mas elementales normas del Derecho Internacional Humanitario.

 

 

Al tiempo que el conflicto se agudizaba, el gobierno del Presidente Belisario Betancur mantenía contactos con grupos insurgentes para adelantar diálogos orientados a buscar una solución negociada al conflicto armado, estos dieron lugar a la firma de acuerdos de cese al fuego, tregua y dialogo nacional entre el gobierno de Belisario Betancur y el Ejército Popular de Liberación "EPL", el Movimiento 19 de abril M-19 y el Autodefensa Obrera "ADO" en agosto de 1.984 y el pacto de paz con las "FARC" en 1.985. La fragilidad de los acuerdos llevó a su pronta ruptura y reanudación de la hostilidades, de manera que en el año de 1.985, la toma del palacio de justicia pone fin a las expectativas de solución negociada al conflicto armado propuesta por Belisario Betancur y marca un cambio en el tratamiento gubernamental a los problemas nacionales.

El IV Foro Nacional "por la Reformas Políticas y la Paz" expresó su apoyo a la tregua, a los acuerdos de cese al fuego y propuso una serie de reformas sociales y políticas, al tiempo que denunció los nexos de altos mandos del ejército con los grupos paramilitares en la ejecución de graves crímenes.

 

 


Vamos por la paz